pongan estas palabras en la tierra y en el cielo, la escritura cósmica de MIYAZAWA KENJI
Miyazawa Kenji 宮沢 賢治 nacido en 1896 en Hanamaki, en la prefectura de Iwate, al norte de Japón, intentaría a lo largo de su vida subvertir la lógica de usura impuesta por su padre, con su negocio de empeños su padre cambiaba a los campesinos locales, sus valiosos útiles y ropas por algunas monedas mientras que Kenji, intentaba ayudar a los campesinos dándoles consejos para la mejora en los abonos y le bastaba como agradecimiento su compañía y su presencia Kenji intentó que las palabras fueran semillas, fruto de la tierra o quizás el cielo, y mejorar así un poco el universo, pero no podría ser de cualquier manera, cada ser habría de tener una voz y cada estrella un nombre su escritura intentaba combinar la ciencia con la religión, lo que no podemos pensar ni como proselitismo ni evangelización; solo transmisión de lo que uno ama. Según él algunas palabras falsas habían sido introducidas en la realidad y había que sustituirlas por otras, algo más fieles y ajustadas, por eso nunca pensó que escribía poemas, apenas bocetos, “mental sketches”, que nunca eran exactamente como él quería a las 11 años comienza a coleccionar minerales de muchos tipos, y su familia decide apodarle Ishiko Kensan «Ken, el pedrero» durante su adolescencia una tía suya que vivía con ellos en casa, le recitaba cánticos de Shinran, el fundador de la secta Jôdô Shinshû (1173-1262) y otros rezos escritos por Rennyo (1415-1499) La poesía, transmitida oralmente, se iba incorporando a su vida ** 1899, nace en Buenos Aires, un niño llamado Jorge Luis Borges, que comprende que en los libros de la biblioteca de su padre, no solo hay grafismos sobre el papel, sino símbolos misteriosos que pueblan el universo A los trece años, aparece su primer poema en forma de tanka, en diálogo con un poeta querido por él de su localidad: Takuboku Ishikawa un primer poema para un primer lector durante algunos años de infancia y juventud trabajó en el negocio de empeños de su padre, y tuvo que aceptar su dinero durante gran parte de su vida, para garantizarse algún sustento, porque casi nunca le alcanzó con lo que ganaba como profesor un punto de inflexión en la compleja relación con su padre, sucede en 1914, cuando Kenji renuncia a heredar el negocio paterno, que le habría permitido una vida más confortable, para irse a estudiar a estudiar Agronomía en Morioka, traspasando ese derecho a su hermano Seiroku 1926, con treinta años, se mudó a las afueras de Hanamaki, a una casita que había construido su abuelo hace algún tiempo, y empezó a vivir por su cuenta. Allí enseñaba agronomía y teoría del arte a los campesinos locales; escribía poemas y cuentos que luego leía para ellos de ellos y puso en marcha también una pequeña orquesta. Cultivaba también su propia huerta; sobre todo verduras, tubérculos y flores Kenji, tras algunas vacilaciones, y visitar una comunidad religiosa budista, comienza a imponerse un ritmo de trabajo apasionado y furioso, 3000 hojas por mes, para hacer llegar la religión y su visión del mundo a los campesinos a través de sus escritos parece trabajar, con la lógica de los campesinos de la prefectura de Iwate, lugar agreste donde hay fuertes vientos e inundaciones frecuentes. Hay que plantar muchas semillas porque no se saben cuáles llegarán a prosperar escribió miles de poemas según la forma tradicional del Tanka, cientos de cuentos para niños, algunas decenas de cuentos para adultos, y algunas obras de teatro, que revelan su humor, ternura y forma de comprender la realidad Una de estas obras, representada por sus alumnos por la inauguración de un nuevo edificio para una escuela local, titulada Taneyama ga hara no yoru («Noche en la meseta de Taneyama») aparecen muchos elementos fantásticos y un misticismo propio de las tradiciones locales es difícil comprender su mundo, sin saber los planteamientos del budismo Nichiren 日蓮系諸宗派 nichiren-kei sho shūha, basado en el Sutra del Loto (diferente a la rama que seguía su padre) el pensaba la vida como fraternidad o conciencia cósmica, donde no había grandes diferencias entre seres, animales y personas, un amor universal, un ente donde un ser humano aislado no pueda dar cuenta por sí mismo del universo pero hay otra cuestión que se suele pasar por alto: en Kenji, había un animismo primordial -como señala Isogai Hideo-, que podemos considerar que responde a una mirada poética genuina, que desborda en cierta medida la concepción general que recoge el budismo y todavía hay algo más elemental y un poco huérfano, en juntura íntima con la vida: plantas, animales y otros seres eran verdaderos amigos para Miyazawa Kenji durante toda su vida estuvo muy atento a los nuevos avances científicos que se iban produciendo en geología, astronomía y física, como los planteamientos de Einstein, que dejaban atrás las teorías de Newton Kenji pensaba que había espirales cósmicas gravitando en el interior de las personas esto es importante para comprender el relato El tren de la vía láctea Gingatetsudō no yoru 銀河鉄道の夜, ya que mientras Campanella y Giovanni emprenden su viaje hacia el universo, el universo también está acercándose hacia ellos le gustaba mucho la música e intentó incorporarla al lenguaje. El japonés no era para él suficientemente dúctil, pese a recurrir al dialecto de donde nació, y fue inventando palabras y onomatopeyas para el discurrir de los vientos, el llanto de los animales y el brillo de las estrellas Kenji quiso habitar muchos mundos, y ninguno le acepto por completo los campesinos, algunos le apreciaban, le ofrecían conversación y le pedían consejo, pero otros muchos no le perdonaron nunca ser el hijo de un usurero su lugar entre los poetas y escritores de la época es complejo, ya en cierta medida Kenji representa el eslabón perdido entre los monjes mendicantes que terminó en Japón con la muerte de Santōka Taneda 種田 山頭火 en la década de 1930-40 y la nueva generación de poetas urbanos que comenzaron a escribir en verso libre en Japón,






























