yeguas en la noche, la escritura indócil de TAMARA SILVA BERNASCHINA
Recibo con gran alegría la lectura del último libro de TAMARA SILVA BERNASCHINA, que en Larvas (Páginas de espuma, 2025), su tercer libro y segunda entrega de relatos, realiza una profunda desestabilización de lo que entendemos por mundo y realidad. el lenguaje canta siempre en otra parte La primera frase que nos encontramos al abrir el libro es ya una artefacto epistemológico de gran alcance: el problema no está en mi cabeza sino en otra parte. Y así, la vida prosigue su curso, en permanente difracción, siempre aquí y a su vez siempre apareciendo en otra parte. ¿Pero dónde? ¿nos estará hablando del deseo, tan extraño a nuestra propia comprensión? Este primer relato, más destello en la noche que pórtico majestuoso, es profundamente anti-épico, semejante a la apuesta que hizo valer durante toda su vida la escritora argentina Hebe Uhart (y que muchos no comprendieron), para la que no eran más importantes los grandes problemas filosóficos que atraviesan la humanidad, que una niña que experimenta divertida como podrá hacer un pastel. Es una fuerte impugnación de aquello que consideramos importante. Un piojo, parece “solo” un piojo, pero esos bichitos que pueblan esa cabeza por desgracia o por placer, hacer girar en torno a ellos parte de las constelaciones afectivas y familiares de ese niño, los secretos y promesas, las verdades medio dichas, lo oculto e innombrado como /x/, los caminos que habrán de venir. Emerge aquí una felicidad clandestina, muy lispectoriana, apuntando a un placer gozoso encontrado en mitad de la noche, que queda sustraído a la mirada de la mamá. Es un cuento realmente extraño, parece bastante tierno y amable como su título, pero genera cierta inquietud, porque aunque cartografía algunos temas del libro tampoco anticipa en forma suficiente lo que está por venir. hacia una nueva teoría de la realidad Su viaje escritural, el viaje que nos propone Tamara Silva, prefiere el tránsito por atmósferas -que me recordó en cierta medida a su compatriota Felisberto Hernández, ya que sin planes previos ni grandes guiones se deja llevar viendo hasta donde le lleva el lenguaje- que optar por una mayor claridad del discurso narrativo, lo cual es algo más que un simple gusto estético. Son otras racionalidades, de cómo el lenguaje se infiltra en los afectos sin llegar a legislarlos por completo, otras formas de mirar. La realidad de Tamara Silva parece no funcionar como la realidad de Samanta Schweblin, que tras una realidad ordenada atisba como un súbito parpadeo otra inquietante y fragmentaria, pero donde habría todavía posibilidad de reordenación y regreso a las categorías preestablecidas. Su escritura recorre sin miedo y sin mirar atrás distintas regiones de lo lo insólito, el unheimlich freudiano; donde lo que es familiar acaba derivando en algo perturbador. Lindes algo maravillosos, puertas que se abren sin saber adónde, juego de umbrales, navegación insegura sobre la lengua de agua que sostiene el mundo. Aproximación liminal, que no impide en ocasiones algunas luces, porvenires posibles, entre ternura y espanto. Aquí parte del meollo, auténtico dilema ético para mí es de qué lado decidirá hacer caer las exploraciones tras esos vaivenes del lenguaje y me pregunto si no hubieran sido posibles otros finales para algunos de sus relatos. No hablo de las posibilidades del lenguaje que en cierta medida nos excluye. Hablo del mundo: de este mundo. la Otra infancia Tamara Silva viene a inscribirse en el linaje de aquellas escritoras que han mirado a la infancia sin paternalismos ni idealizaciones. Niños extraños, visionarios y con frecuencia crueles (Silvina Ocampo), niños exploradores y filósofos a su manera (Hebe Uhart), niños apenados por la muerte de sus amigos (Ana María Matute), niñes que sufren la violencia de su país con mucha angustia y haciéndose pis encima (Laura Ortíz), niñes en situación de desamparo frente a unos papas que se olvidan de ellos (Samanta Schweblin), entre otras muchas ¿Y cómo son los niñxs de Tamara Silva? Son niñxs que no dan por válida la mirada de sus padres. Son niñxos que quieren mirar la vida por si mismos, donde la sexualidad imprecisa y los secretos que no convienen desvelar muy pronto, son algunos de los descubrimientos posibles Este libro, audaz en su lengua y su voz, deja desconcertado al lector, ya que no deja extraer con claridad un tono afectivo ni ofrece como refugio muchas amarras lógicas. Es un mundo, donde la pulsión de muerte y la lógica de la depredación -abordada hasta sus extremos aterradores por Agustina Bazterrica- podría prevalecer frente a los cuerpos de los más vulnerables. Hablo del relato “Jauria” (pero no solo), el cual aunque fuera para atenuar su impacto en mi subjetividad, quise leerlo en clave alegórica hobbesiana. El hombre podría ser y como sabemos por desgracia es lobo para otrxs, todo en ese estado de duermevela y parálisis, donde las escuelas, los servicios públicos, quedan en estado de suspensión. Pero quizás Tamara desee que este cuento se lea tal cual está, y no darle esa lectura tan globalizadora. la dimensión política del asco El asco, el hermano pobre de los afectos frente a la alegría y la tristeza, parece que cobra en sus textos una dimensión simbólica y política, porque en su lectura, el asco, es advertencia para la subjetividad, pero no como mero esfuerzo legalizante de una pulsión que se vuelve endogámica, sino a frente a peligros de distinta índole, como un consejo de amiga que llega a tiempo. Ascos que parece entroncar con la mirada vergonzante ejercida históricamente sobre el cuerpo de la mujer. ¿Es el asco también culpa internalizada, resto patriarcal, mancha ciega? Su aproximación sumamente audaz a la cuestión del cuerpo viene a dar soporte a la tesis lacaniana de que el gran Otro, la verdadera otredad descubierta tras muchos seminarios y compañía de muchxs, es el propio cuerpo y el cuerpo de los otrxs. Lenguaje que da extensión al cuerpo, es su continuidad lógica, uno de sus fluidos y materiales heterogéneos que lo conforman. Sería muy difícil dar cuenta con palabras





















