PIDO por una opresión que sea de mentira, pistolas
de fogueo apuntando a pájaros atraídos por la luz,
señoras subidas a campanarios, gatos humoristas brincando
entre mantas y chimeneas, por espacios blandos y habitables
y no en un libro de Orwell de ventanas clausuradas.
¿Quién no quiere huir hasta el paraíso si es de la mano
de Mónica Bellucci? ¿Qué hay tras el túnel recorrieron las mariposas?
¿Qué precio para el amor que es contra todos y contra nadie?
Suena a lo lejos música celeste para el final
hace mucho tiempo imaginado.
De los exiliados del lenguaje nadie
persigue a los que murieron ni a los que no tienen miedo.
Veo árboles, violines llorando de alegría,
relojes catapultando perros
y ratones, iglesias ocupadas por el pueblo y muertos que se
levantan intactos de sus ataúdes. Pasteles bosnios para celebrar
el comienzo de ninguna guerra y muy altas en el cielo,
surcando la Vía Láctea, diminutas guirnaldas amarillas.
Quiero, amor, que nuestra vida sea
como una película de Kusturica.
Poema que se inspira en la película Vía láctea de Emir Kusturica. Pertenece al libro El deseo es un pájaro sin nombre (Ed. Adarve, 2023) escrito por Joaquín García.
La hora del vermut, abril de 2026



