Hemos acudido a la llamada del porvenir
pero en la caverna platónica no había nadie
y los que quedaban, no deseaban ser liberados.
Salgamos de las pantallas que nos alienan
y conjeturemos de nuevo sobre la ilusión
aunque seamos pocos, otros se sumarán más tarde
tendremos que hacerlo solo con palabras
con la lengua olvidada de nuestros ancestros
con todo aquello que perdimos
porque aún crece en la aurora la esperanza
como pájaro alzado al viento y fruto indeciso del lenguaje.
El punto nunca final, río que alimentamos
con nuestros propios cuerpos, se convierte
en coma, con todo lo ínfimo-extraordinario
que podría poblar de nuevo el mundo.
Hemos de fecundar con jirones de música el cielo,
hacer de él un collage surrealista.
Esa es nuestra misión. Es la dignidad de enumerar
—quizás los que escribimos hagamos solo eso—
pero sin escalas ni jerarquías
porque la poeta mira con el mismo amor
a las lombrices y a los cometas
***
De la grieta placentera de la madre
surgió la dimensión telúrica del cielo;
un fluir tenue entre el reflejo tibio y su muerte.
Veo crecer simbolitos de ternura
para abrevar animalillos de agua.
Los polluelos quieren
caminar ya fuera del cascarón
—lo comprendo— pero
¿qué hacemos con lo masculino
y lo femenino, con todas nuestras ilustres
categorías del discurso? Parece
que nuestra última carta
no llegó a destinatario.
Algo del amor también ha de perderse.
En el horizonte, sin embargo,
se vislumbra el placer indecible de una mujer
flor sin luto/tea ardiente
tímida baliza para los barcos errantes.
Eso era entonces la reencarnación:
mirar con piedad la presa caída
en las manos de las muchachas primerizas
administrar con cuidado la comida y el vértigo
en el alhelí de los montes azules
no creer en obligaciones ni consejos
mientras un crepúsculo enamorado
guía de vuelta a los pastores del pueblo.
Esta noche las estrellas
no nos piden hermenéutica,
solo estar despiertos.
¿Cuántas veces más, amor,
habremos de ser salvados por el fuego?
Poemas del futuro libro Intentar la luz, de Joaquín García
La hora del vermut, abril de 2026



