
Desovillar el hilo de la existencia
como quien acaricia las manos de su hija
o busca pepitas en la arena del río.
Poner las palabras más importantes
junto a la orilla
como una infancia que recién comienza,
las culpas del pasado
en el crujiente de la luz
y volver a empezar. ¿Pero que sería volver a empezar?
Sueño y callo. Hablo y nada cambia
Escribo y el dolor no cesa
No hay progreso. No hay progreso
No hay tregua para estas guerras que nos asolan
Los hombres se siguen masacrando
Y sin embargo, soñamos con el regreso de otros tiempos
con la mutación de los tercos hechos
con la escurridiza libertad
Pero ¿acaso es libre el ave que atraviesa
los últimos rayos del atardecer?
¿La niña sujeta a los caprichos de sus padres?
¿El adulto entre deudas contraídas y faenas cotidianas?
Solo sé que buscamos el faro de algún puerto
como los brazos ciertos de una madre
Mientras escribo, pasa un tren a lo lejos
descorriendo los velos del pasado
y alguien, silencioso, dice adiós con la mano
Promete no arrojar a la basura la esperanza
Estamos aún buscando una salida
Nadie separe todavía aliento de semilla
Joaquín García
enero, 2026



