
Huyo de la paz de los sepulcros, de la belleza coagulada de las rosas, de los padres que obligan a sus hijos a sonreír en las fotografías
del clientelismo servil, de la magnificencia y el fasto, de la mentira
Huyo de los espejos y sus engaños, de la obediencia forzosa, de los gélidos universos aunque sueñen bibliotecas
de las banderas de los grandes imperios, de la línea férrea por donde marchan los soldados, de las deudas contraídas con los muertos
Huyo de la inercia de los fantasmas, de los duelos imposibles, de la tristeza puesta en los grandes ideales
Es mucho de lo que reniego. ¿Para que seguir? Mejor sueño y callo. Soy un hombre corriente, poseo apenas mis palabras y mi deseo
No creo ni en religiones salvadoras ni en almas bellas, y sin embargo os quiero
Creo en vosotras, amigas
Creo en vuestras manos blancas como la espuma, en la solidaridad sin ambages ni apariencias, en la ternura
Sois mis resortes íntimos y mis más sólidos credenciales. En vosotras el tiempo es más benévolo. Prometo que la amistad es también una forma de política
Hay lugares donde creer no es sinónimo de ideología. Entre códigos y fríos algoritmos, existen todavía gestos donde crecen paraísos
Quiero caminar, perderme un poco más en vuestras veredas…
Quiero tomar vinos juntas los días de lluvia y que las palabras nuestras conversaciones nos lleven hasta los confines
En vosotras creo
A vosotras miro
Joaquín García, enero 2026
Dedicado a mis amigxs, que me acompañan en el camino



