
Esto es un cuerpo, río donde se refugian ciervas asustadas y manos en flor aúllan en noches incandescentes de cellisca. Letanía que lame el dolor en la sombra y aspira temblando a la cera derretida de las vírgenes.
¿Quién, en la oscuridad, se atreve a engañar a un dios ciego? ¿Qué pulcro altar, qué sábanas santas?
Somos un lienzo de marcas incomprensibles pasadizo sonoro
mosaico de cromosomas vivientes
orgía de las células
Esto es un cuerpo, la proporción alquímica oculta, el caldero ardiente, la dura ascesis. Números repetidos del calendario hebreo. Chamanes locos bailando en la cima de un volcán sagrado. Pistilos de sufrimiento y placer, álgebra furiosa de vocablos y espasmos.
Niños y niñas que no se rinden, que todavía escriben sus anhelos en viejos cuadernos.
¿Quién, en esta deserción de símbolos, nos podrá salvar de la Verdad? ¿Qué indicio cierto de un padre todavía por venir?
Somos una epopeya homérica que viaja de una orilla del lenguaje a otra
hasta aislar la palabra balbuceante
entrecortada
huérfana
Esto es un cuerpo, ojos que no buscan penetrar ni ser saciados en un cielo que ya no escucha nuestras plegarias. Madres que nos dieron a luz con dolor y lágrimas. Lucidez y signo, ¿cómo hallar la salida en este confuso mapa de cicatrices?
No les hablo de cuentos de hadas pasados sino del futuro juntas. ¿Quién, bajo esta luna creciente, está escribiendo en la arena un relato sin argumentos?
Somos la parte de la nieve que no quiso ser ceniza
hijas de un desierto
que todavía sueñan
con el agua
Joaquín García
enero, 2026
dedicado a María Negroni
el texto surge de la frase
la poesía es un viaje de una orilla a otra



