la mujer pájaro
Había una vez una mujer-pájaro Dios mío que cantaba en el interior de las prisiones del Imperio única nota de color en las interminables extensiones de guijarros y arena shameful famine allí donde no alcanza las lagrimas y cunden incendios sin retorno para las sílabas negras de la historia ni ladrillo ni paja la mujer-pájaro hizo una casa hecha tan solo de recortes de periódicos y papelitos de cartas sin enviar de historia de amor los tejía cada día con su lengua retorcida y sus pequeños dedos de barro Es una mujer de verdad o un pájaro con manos de mujer? se preguntaban algunos único interrogante frente al estupor de manicomios sin ternura y al exterminio de xxxxxxxxxxx allí en el centro del seísmo vuelo rasante tan cerca del desastre enunciaba cada dia su trino incomprensible dejaba caer como mariposas su melodía vaciada de palabras nadie entendía nada pero daba esperanza a los hombres a los niñxs granadas que no matan y solo abren los ojos piedras que sueñan con el agua de un manantial que todavía podría arrastrar toda la crueldad del mundo en un nuevo pacto con la luz tatuaje/caricia/gesto de sol pero de otro sol en la intemperie de nuestros cuerpos intimidad de musgo botellas arrojadas al mar bajo la amenaza de hélices sonoras camiones aviones buques avalanchas banderas abrazos vigilia estallidos gritos Había una vez una mujer-pájaro nada más político que el enigma de su canto nada más bello que el ruidito de sus pequeñas alas Dios mío texto inédito de Joaquín García enero, 2026









