URL has been copied successfully!

textos & arte

la mujer pájaro

Había una vez una mujer-pájaro Dios mío que cantaba en el interior de las prisiones del Imperio única nota de color en las interminables extensiones de guijarros y arena shameful famine allí donde no alcanza las lagrimas y cunden incendios sin retorno para las sílabas negras de la historia ni ladrillo ni paja la mujer-pájaro hizo una casa hecha tan solo de recortes de periódicos y papelitos de cartas sin enviar de historia de amor los tejía cada día con su lengua retorcida y sus pequeños dedos de barro Es una mujer de verdad o un pájaro con manos de mujer? se preguntaban algunos único interrogante frente al estupor de manicomios sin ternura y al exterminio de xxxxxxxxxxx allí en el centro del seísmo vuelo rasante tan cerca del desastre enunciaba cada dia su trino incomprensible dejaba caer como mariposas su melodía vaciada de palabras nadie entendía nada pero daba esperanza a los hombres a los niñxs granadas que no matan y solo abren los ojos piedras que sueñan con el agua de un manantial que todavía podría arrastrar toda la crueldad del mundo en un nuevo pacto con la luz tatuaje/caricia/gesto de sol pero de otro sol en la intemperie de nuestros cuerpos intimidad de musgo botellas arrojadas al mar bajo la amenaza de hélices sonoras camiones aviones buques avalanchas banderas abrazos vigilia estallidos gritos Había una vez una mujer-pájaro nada más político que el enigma de su canto nada más bello que el ruidito de sus pequeñas alas Dios mío texto inédito de Joaquín García enero, 2026

en vosotras creo

Huyo de la paz de los sepulcros, de la belleza coagulada de las rosas, de los padres que obligan a sus hijos a sonreír en las fotografías del clientelismo servil, de la magnificencia y el fasto, de la mentira Huyo de los espejos y sus engaños, de la obediencia forzosa, de los gélidos universos aunque sueñen bibliotecas de las banderas de los grandes imperios, de la línea férrea por donde marchan los soldados, de las deudas contraídas con los muertos Huyo de la inercia de los fantasmas, de los duelos imposibles, de la tristeza puesta en los grandes ideales Es mucho de lo que reniego. ¿Para que seguir? Mejor sueño y callo. Soy un hombre corriente, poseo apenas mis palabras y mi deseo No creo ni en religiones salvadoras ni en almas bellas, y sin embargo os quiero Creo en vosotras, amigas Creo en vuestras manos blancas como la espuma, en la solidaridad sin ambages ni apariencias, en la ternura Sois mis resortes íntimos y mis más sólidos credenciales. En vosotras el tiempo es más benévolo. Prometo que la amistad es también una forma de política Hay lugares donde creer no es sinónimo de ideología. Entre códigos y fríos algoritmos, existen todavía gestos donde crecen paraísos Quiero caminar, perderme un poco más en vuestras veredas… Quiero tomar vinos juntas los días de lluvia y que las palabras nuestras conversaciones nos lleven hasta los confines En vosotras creo                         A vosotras miro Joaquín García, enero 2026 Dedicado a mis amigxs, que me acompañan en el camino

Caderno das estrelas 10, magic fly Paula

las huellas de Eurídice

  Las estrellas nacieron de las huellas de los pies de Eurídice sobre la bóveda celeste cuando huía asustada de Aristeo. Así quedaron —intactas, virginales— nadie se atrevió a lavarlas. Sobrevivieron luego en su forma original a volcanes y tormentas. Locas funambulistas, faros contra el desconsuelo; esa que llaman ninfa, pero que es tan solo una niña, sostuvo con sus manos la frágil cuerda del mundo. Alguien las adornó de luz. Así se fue tejiendo el cielo, con motivo de estar bonito para un aniversario, como un jardín donde van creciendo tímidas las metáforas. No eran para llorar al ocaso del madrigal y el almendro. Tampoco vástagos desagradecidos, ni siquiera candiles de viejos templos. Apenas bosques desnudos, signos que solo la piel comprende, sombras danzantes de aquellas manos que fueron primero lumbre. Ni incendio ni inmolación; solo ojos que miran otros ojos, ahora que las criaturas nocturnas se han quitado las máscaras. Opacidad de los grandes inversores, muerte de los espejos. Como una lluvia derramada sobre el azul vitrificado; fosforescentes. Yo siempre las imagino así, llenas de vida, aunque su mensaje nos llegue desde la fría intemperie galáctica y pienso que desde arriba quizás nos vean y sigan con atención nuestros afanes y tareas. Quizás incluso sonrían con nuestros logros y lloren con nuestras tristezas. Algunas tardes, cuando el sol se marcha, veo como brilla mi padre en su tierno cuerpo y existencia. También mis abuelas con su molino, su orla y su océano. Arrojar la mirada allí, a la dura espiga de la noche de enero, a el alma tendido en guirnalda como nubes desperdigadas de marzo. A lo que sufrimos y amamos y que nunca será nuestro.    Joaquín García, enero 2026 leyendo a Mercedes Roffe Caderno das Estrelas 10 /Star Diary serie nº3 Tribute to Galileo /Orion Artista: Magic fly Paula  

el hombre y el mar

Los héroes elegidos para recuperar el vellocino de oro, aunque exhaustos, no paraban de remar mientras las olas del mar de la infancia amenazaban con su tensa calma. Orfeo estaba entre ellos, los acompañaba e infundía valor con su música. Pese a los alegres cánticos, a medida que el barco se acercó a las islas rocosas, islas sin nombre, el miedo empezó a extenderse como una epidemia entre los miembros de la vieja embarcación. Jasón, temiendo por lo que podía venir, entregó un pequeño trozo de cera a cada uno, confiando en que cada uno de ellos actuaría valiente como el futuro Ulises. Sucedió entonces la primera señal: empezó a escucharse lejano el canto inconfundible de las sirenas. Entre el siseo sibilante y el grito descarnado lleno de lobos y noche, no hay palabras para describir aquella tonalidad de voz, capaz de ahuyentar a los peces más feroces y a los mares más bravos. Inmediatamente, todos los tripulantes de la embarcación se pusieron obedientes la cera en sus oídos. Mientras tanto, Butes había guardado la suya sigilosamente en su traje sin que nadie le viera. Fue tan solo un momento, un instante funesto o grandioso, mínima demora, de donde emergía su deseo. Había llegado la hora y Butes ya no formaba parte del grupo. Las conversaciones de sus compañeros le resultaban cada vez más lejanas y el sonido de su corazón devino la única música. Una esperanza anidaba fuerte en su pecho, la certidumbre de una antigua promesa: hay una existencia más allá de Argo —pensó —. Una vida más pura, un lugar al cual pertenezco. Un deseo de encontrar lo imposible crecía imparable en su interior. Existen enigmas irresolubles como canciones olvidadas. ¿Cómo retrocede un elemento a su propio origen?¿Cuál es la nota que precede al silencio? Lo que no sé y nunca pude comprender, las sirenas me lo enseñarán con su canto —se dijo—. No era la muerte lo que le seducía sino una pulsión aún más desconocida, la pasión de fundirse de nuevo con la matriz de donde provienen todas las cosas. Instante liminal, después convertido en grito o en llanto. Fuerza que desata las tormentas y hace estremecer a los árboles en las frías noches de invierto. Líquido oscuro y azul que llena de vibración el universo, manto primordial que nos protege y envuelve, primera música: él la escuchó. Extraña atmósfera previa al lenguaje, eternidad de la espera. ¿Cómo presiente el cervatillo el ataque del león? ¿Puede percibirse el miedo a través de una sencilla caracola? Poco importaba ya el hechizante canto de las sirenas, el destino se había convertido en apenas un punto en el horizonte. Si al vacío uno se arroja, ¿al océano uno simplemente regresa? Ninguno de los argonautas pudo comprender las causas de su acto. No hubo apenas tiempo para reaccionar y menos para despedidas, solo perplejidad y silencio. Su cuerpo de hombre solitario en mitad del mundo, su mirada decidida ante la inmensidad;  fue todo lo que antecedió al salto. FIN relato inédito de Joaquín García dedicado a Pascal Quignard foto de The Humantra

Sketchbook painting by Ulla Thynell

flor azul

  Una flor azul crece detrás de la pantalla de la vida ¿Es una flor eterna? ¿Bebe de ella la armonía? ¿Contribuye su fragilidad a sostener nuestras ciudades? Una flor azul crece  detrás de la pantalla de la vida   Joaquín García enero, 2026  

pinturas de Lucy Cambell

el perfume de las flores de la noche

Curar del mundo lo que es del mundo; la cítara triste, la música impar, las brumas sin sueño. Su alto adiós, su ser sin llegar a ser. Su dolor mínimo, su penacho infranqueable. Todo aquello que podría curar el fuego, si tuviéramos valor. Pero llega la hora de las decisiones y nadie se atreve a decir te quiero. La palabra se escabulle a su escondrijo de cuerpo y la alondra solo alcanza a esparcir con sus alas el perfume de las flores de la noche.   Joaquín García enero, 2026 el poema se inspira y toma título de la novela de mismo nombre de Leila Slimani Pintura de Lucy Campbell

collague de Gemma Topliss

el hilo de la existencia

Desovillar el hilo de la existencia como quien acaricia las manos de su hija o busca pepitas en la arena del río. Poner las palabras más importantes junto a la orilla como una infancia que recién comienza, las culpas del pasado en el crujiente de la luz y volver a empezar. ¿Pero que sería volver a empezar?   Sueño y callo. Hablo y nada cambia Escribo y el dolor no cesa No hay progreso. No hay progreso No hay tregua para estas guerras que nos asolan Los hombres se siguen masacrando   Y sin embargo, soñamos con el regreso de otros tiempos con la mutación de los tercos hechos con la escurridiza libertad   Pero ¿acaso es libre el ave que atraviesa los últimos rayos del atardecer? ¿La niña sujeta a los caprichos de sus padres? ¿El adulto entre deudas contraídas y faenas cotidianas?   Solo sé que buscamos el faro de algún puerto como los brazos ciertos de una madre Mientras escribo, pasa un tren a lo lejos descorriendo los velos del pasado y alguien, silencioso, dice adiós con la mano   Promete no arrojar a la basura la esperanza Estamos aún buscando una salida Nadie separe todavía aliento de semilla   Joaquín García enero, 2026

obras de la artista británica Katherine Hyde

animal invisible

Primero es un destello: un pez muerde un trozo de la lengua del Otro. Una idea germinal es dada, golpe de timón, corazonada o sueño. La criatura abisal toma su curso, poco a poco los versos fecundan la Lengua. Un poema no es nunca una obra terminada, es un ente casi vivo como un cristal de roca creciendo entre orillas. Continúa así entre las generaciones alumbrando nuevos goces y sentidos. Entre la fluencia de los metales y la feracidad de la materia, allí reside el milagro. Animal invisible que no fue vencido por el ocaso, piedad de las metáforas; ahora tienes una flor entre tus manos, una flor de piedra.    Joaquín García enero, 2026 dedicado a Mario Montalbetti fotografías de Catherine Hyde

obras de arte de artistas chilenos, Alvaro Bindis y Verónica Bascuñán

amanecer en Atacama

                              Cruda batalla hoy al amanecer en el desierto de Atacama. Un aguilucho intentaba volar ante un viento gélido que le azotaba sin piedad. Replegaba sus alas ante un latido creciente sin amortiguación de marisma o caracola. Después, un ruido desconocido nos sobresaltó; un zorro amenazado por las dunas o el rostro vivo de un sueño.    Joaquín García, enero 2026 artistas chilenos en la imagen destacada: Alvaro Bindis (izquierda) Verónica Buchanan (derecha)  

Scroll al inicio