acallar el tumulto de las ciudades
para que se pueda oír
el canto del petirrojo
la memoria de la piel
la fragilidad del latido
escuchar a las ancestras
su cauce y su murmullo
no caer en la desmemoria
en la producción acéfala
en el hombre que se cree hecho a sí mismo
sin deudas ni historia
hijos de un linaje abúlico
hacer pequeñas albercas
para que naden las ranas
beban los gorriones
y las trabajadoras del campo
puedan mojar sus manos
y su rostro
caminar por ríos y veredas
junto a los que cultivan la tierra
y el silencio
ayudar a parir a los terneros
ser junco en la sombra
fruto en la orilla
eco del vagido
ser asombro entre los acebales
caléndula y genciana
para los hematomas del mundo
abeja que poliniza las flores con ternura
nuez rebrotando de la arcilla
como zarzales de septiembre
bálsamo de algas y limos negros
para un campo que agoniza
y decir con los animales en peligro
que la vida no está en otra parte
no discurso construido
solo un destello sin palabras
de un bosque ancestral
legado por nuestras generaciones
que es freno al desierto
voz de la conciencia
y luz en las heridas
***
Poema inédito de Joaquín García Ruiz-Zorrilla para su próximo libro Intentar la luz (Ed. Adarve, 2026)
La hora del vermut
agosto, 2026



