No vine aquí a ser paloma mensajera, héroe de mármol, epígono del llanto. Hicieron de mi historia un elogio condescendiente, una negativa razonada, un silencio que esconde el miedo.
Fueron hábiles los médicos para meterme en sus cajones, pero ninguna solución a estos escombros acumulándose en los bordes de la noche, para este vasallaje de hilos invisibles: excesos agotadores del amor.
¿El mundo es un lugar donde solo se sufre? ¿Y los que no tenemos patria, podemos tener palabra? No les he contado que de madrugada crecen flores extrañas en mi almohada y que conozco muy bien el lenguaje de las aves.
A veces no digo lo que temo y me duele lo que callo.
Lleno de un calor interno corro descalzo por los jardines dejando mis libros en los bancos y ramas más altas de los árboles. Pues ¿qué mejores testigos para mis palabras que las abejas viajeras y la mirada atenta de los pájaros?
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poema inédito de JOAQUÍN GARCÍA
de su próximo libro Intentar la luz (Ed. Adarve, 2026)
La hora del vermut
Agosto, 2026



