Queremos contarte lo que es el deseo:
Al deseo es muy difícil cazarlo con palabras pero haremos el intento:
no sé si os acordáis de que cuando éramos pequeños, durante las acampadas, salíamos a cazar gamusinos. Los gamusinos no existen, es verdad, pero gracias a esa propuesta disfrutábamos de una noche estrellada en la naturaleza y de la presencia de nuestros amigos
Con el deseo pasa algo parecido. Nunca se puede cumplir o satisfacer del todo, pero siempre encontramos algo en el camino de su búsqueda
El deseo es también el espacio u oxígeno necesario para que prenda el fuego de una chimenea. Si ponemos demasiados troncos y sarmientos, es probable que no surja la llama
Esto lo comprendió muy bien el psicoanalista Ricardo Rodulfo, cuando expresaba que el amor es donar espacio. Ese es el mejor regalo que podemos hacer a quienes queremos
Cuando damos demasiados consejos a la otra persona, le decimos lo que tiene que hacer, le juzgamos o interpretamos lo que dice según nuestra propia visión del mundo, no dejamos que surja su deseo
Los desastres a veces se producen «intentando que al otro le vaya bien» que suele ser pretender que todo el mundo sea como nosotros
Por el contrario, cuando nos retiramos un poco, estamos presentes con nuestro cuerpo y nuestra mirada, y escuchamos a la otra persona con atención, dejamos que surja su deseo
Ya que el deseo nunca es una orden sino una pregunta
Nosotros no podemos provocar de manera fácil el deseo en otras personas. Tampoco sirve de mucho pedir que nos quieran. Pero podemos acompañar a los otros en su búsqueda, que nunca tiene garantía completa
Deseos hay de muchos tipos: alocados, traviesos, fantasiosos, extraños y hasta algo oscuros
pero si somos honestos con nosotros mismos, y no confundimos deseo con su hermana la fantasía, habremos de reconocer que deseo en realidad solo hay uno: el deseo de estar vivo
Y cuando deseamos estar vivos, siempre encontramos personas en el camino para compartirlo



