Las iglesias no tienen tejado sino alas de tejas
ateridas sobre el cuerpo Llegará el día de abrirlas
y de elevarse despacio, a regañadientes,
alzando sus cuerpos de oro y humo
por el aire, cada vez más alto
volando con un gran clamor, como una
bandada de aves grávidas hacia el ocaso
mientras montañas histéricas
mezcladas con el mar que irrumpe en ellas
se derrumbarán: hermoso fin del mundo
con grandes iglesias vivas girando
bajo el azul cielo vivo
Poema de Ana Blandiana titulado «Alas»
del libro El sueño dentro del sueño (1971)
reestructurado tipográficamente