
Es difícil no amar los mundos creados por escritor japonés Haruki Murakami: sus personajes insustanciales en búsqueda de rumbo e identidad, sus atmósferas oníricas y alucinadas, la búsqueda del amor donde la mujer desaparece misteriosamente, sus descripciones sexuales despreocupadas, sus mundos paralelos donde fantasmas no terminan de morir y tienen que cumplir todavía una misión en la vida. Búsqueda de misteriosos carneros, ciudades amuralladas donde es posible entrar pero no salir, unicornios que se incendian y hombres contratados para leer sueños olvidados en bibliotecas.
Murakami ha escrito hasta la fecha quince novelas y varias recopilaciones de cuentos. Escritor consagrado, de estilo único, y que cada año suena como candidato al Premio Nobel de Literatura.
Sauce ciego, mujer dormida es su tercer libro de relatos, fue publicado en España en 2008 por la editorial Tusquets. Este libro no es un conjunto unitario u homogéneo ya que no posee un hilo conductor; compila cuentos del japonés escritos desde 1980 hasta 2005. Veinticinco años de escritura, apuesta y conquista, donde se puede apreciar el particular estilo de Murakami.
Muchos de estos cuentos además son partes de sus novelas ya que como afirma el autor novela y cuento se conectan en su escritura como un todo orgánico. Por ejemplo en uno de los cuentos hermosos del libro, en «La chica de cumpleaños» también hay una visita a un hombre misterioso que vive en un hotel en La caza del carnero salvaje. Aunque en la chica del cumpleaños la visita sea mucho más apacible pero no menos determinante para el destino de los personajes.
Se ha dicho que el cuento no es suficientemente extenso para que Murakami desarrolle sus atmósferas mágicas y estoy de acuerdo. Su escritura morosa y tranquila, perfecta para el alojamiento subjetivo, a veces encuentra finales abruptos sin que el cuento se haya elevado despuntando su talento. Son típicos de Murakami las separaciones de pareja sin solución, las atmósferas oníricas, los giros inesperados de guion, los finales que se precipitan como un relámpago como en la mencionada La caza del carnero salvaje.
Otra discusión es si hablamos de auténticos cuentos, o relatos breves o quizás novelas en miniatura por el esfuerzo que siempre pone Murakami en la construcción de personajes. Quizás por eso con la facilidad con la que se pueden insertar luego en otras novelas de mayor extensión.
En este libro podemos encontrar muy variados registros y tonos afectivos, desde cuentos esperanzados con finales felices como en «La chica del cumpleaños», relatos apacibles y hasta anodinos como «Día perfecto de canguros», relatos de miedo donde el personaje sufre una auténtica crisis de identidad como en «El espejo» hasta relatos verdaderamente siniestros como «Los gatos antropófagos» donde el protagonista queda a la deriva, paralizado y atemorizado sin saber cómo continuar con su vida. Todos los estilos son parte del universo Murakami. Y ya marca de la casa, finales casi siempre ambiguos, lo cual le ha supuesto no pocas críticas incluso de sus seguidores acérrimos, donde el final de la trama queda abierta a la interpretación.
Este libro es representativo de su prosa y sus obsesiones temáticas. Lo cual lo hace perfecto para los que ya conozcan lo que pueden esperar de él así como la puerta perfecta de entrada antes de leer alguna de sus novelas más famosas como Tokio blues, El pájaro que da cuerda al mundo o Kafka en la orilla o los que son por mi preferidos: La caza del carnero salvaje, La ciudad y sus muros inciertos y After Dark (entre otros).
Murakami es único y Sauce ciego, mujer dormida lo vuelve a demostrar.
por Joaquín García
Ilustración original dede Daniel Liévano (Norwegian Wood, 2022)



