
Dice Cristina Peri Rossi al final del prólogo a sus cuentos completos
«un cuento es una pequeña incisión en el tiempo que permite profundizar en una sensación, en una idea, en un sueño. Renuncia a lo accesorio y, como un escalpelo, se hunde en las entrañas de la emoción o del sentimiento. Lo único que lamento es no poder volver a escribirlos, porque ya los he escrito. Pero estoy segura de que seguiré escribiendo relatos, porque la vida me fascina, y en los cuentos, la vida vibra».
Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941) es una escritora y activista política uruguaya que se tuvo que exiliar a España durante la dictadura cívico-militar de su país natal de 1972. Tuvo que recoger sus cosas en un solo día, porque un amigo que vivía en su casa fue secuestrado por la dictadura. Tuvo que salir corriendo, literalmente. En Uruguay quedaron 3000 libros de su biblioteca personal y muchos sueños. La nostalgia retornará más tarde en su poesía y su narrativa, consciente de todo lo perdido. En el libro Estado de exilio (2003) dirá:
Tengo un dolor aquí / del a lado de la patria
En Descripción de un naufragio (1975) describirá esa travesía de la siguiente manera:
No fue nuestra culpa si nacimos en tiempos de penuria.
Tiempos de echarse al mar y navegar.
Zarpar en barcos y remolinos
huir de guerras y tiranos
al péndulo
a la oscilación del mar.
El que llevaba la carta se fue primero.
Carta mojada, amanecía.
Por algún lado veíamos venir al mar.
En una entrevista a Review comenta que:
«en ninguno de mis libros, que hable del exilio como un desgarramiento personal; siempre es una experiencia de muchos, lo suficientemente abarcadora como para que se puedan identificar otros y otras desarraigados. El exilio no es sólo un hecho real; es una situación ante la vida, ante la sociedad y el mundo en el que nos toca vivir»
Llegaría a una Barcelona donde desarrollara la mayor parte de su producción literaria, después de dos años también en Paris a donde se marchó con ayuda de su amigo íntimo Julio Cortázar.
Este libro del que quiero hablarles, Desastres íntimos, fue publicado originalmente en 1997 (undécima entrega de un libro de cuentos si no me salen mal las cuentas) y ahora es recuperado por la editorial Lumen en 2022, un año después de recibir merecidamente el Premio Miguel de Cervantes por una vida entera dedicada a la escritura.
Se ha dicho de este libro algo así como: los relatos eróticos de la ganadora del premio Cervantes pero este libro es mucho más que eso. Es un testimonio no solo de la sexualidad sino de la subjetividad de los protagonistas, y quizás, el sentir de toda una época. Cristina Peri Rossi es una de las autoras más originales y menos representativas -lo singular entre lo singular-, para decir un elogio, del continente americano.
Como ella misma afirma: «Soy una francotiradora, una trapecista que realiza sus saltos sin red abajo». Nunca ha retrocedido frente a críticas o elogios, ni se ha complacido en seducciones o devaneos comerciales. Peri Rossi abrió puertas que nadie se atrevió a abrir como hablar abiertamente del deseo lesbiano cuando el tema era todavía causa de rechazo y ostracismo.
La procacidad de la autora uruguaya fue evidente y su deseo decidido de escribir se manifestó ya en una edad muy temprana. A los seis años, Peri Rossi confesó a su familia su intención de convertirse en escritora. Hubo risas e incredulidad, al margen de su madre, que era consciente del talento de su hija desde su niñez.
Su primer libro de poesía Evohé (1971) ya contiene alguno de los pilares de su escritura: el profundo amor a la mujer (asunto casi sagrado para la uruguaya) y el profundo amor a la palabra. Palabra y mujer que aparecen trasmutadas e indiferenciadas como en el breve poema que dice: «En las páginas de un libro que leía/ perdí a una mujer. /En cambio/a la vuelta de la esquina/he hallado una palabra».
Cristina Peri Rossi se ha tomado el erotismo y deseo sexual de las mujeres y del ser humano en general muy en serio. Tanto su producción narrativa como poética dan cuenta de ello. Como dijo la escritora Elena Poniatowska, en el prólogo a uno de sus libros escribió:
«Cada vez que leo a Cristina Peri Rossi me dan ganas de hacer el amor. Leerla es una invitación al placer»
No puede estar más de acuerdo con la escritora mexicana. Su literatura es una invitación al placer y una auténtica celebración de la vida, en sus más amplios registros. La escritura de Peri Rossi siempre ha sido profundamente política. Y ha tratado temas sin tapujos de denuncia social, la situación de la mujer, la extranjería y el exilio. Exilio como desgarramiento y motivo de supervivencia. Exilio del que nos veríamos salvados por el despliegue de la libido y quizás acaso también por el amor. El mapa de los afectos es extenso en su escritura; desde el alegre lirismo, hasta la melancolía y la nostalgia, pasando por el humor y la ironía, ironía a veces corrosiva como en el cuento «Suicidas S.A»
Dice Hugo J. Verani en su artículo La narrativa de Cristina Peri Rossi: el arte de digresión:
«En Cristina Peri Rossi el lenguaje no es un simple vehículo del pensamiento o un instrumento que sirva para la comunicación, sino materia erótica metamorfoseada en objeto de placer que comparte el mismo espacio que las figuras humanas; frente a una palabra nueva».
Este mismo autor habla de una narrativa neobarroca, dando algunos argumentos que no voy a desarrollar por extensión. La propia Peri Rossi, en una entrevista con Carmen Boullosa nos da la clave de su estilo:
«Mi formula es no tener nunca un estilo característico. Por qué. Porque llega un momento que Kafka se vuelve demasiado kafkiano. Un estilo muy característico es como si mirases a través de un caleidoscopio la vida con un solo ángulo, nunca girando las lentes. Tener un estilo personal – la gran ambición literaria del siglo XIX y comienzos del año XX- no ha sido nunca mi ambición. Tengo que tener una gran frescura cuando escribo, así que no leo todo lo que he escribo y más allá de eso, incluso olvido el estilo en que escribí el último libro. Quiero tener libertad y también creo que cada historia que nace merece su propio estilo»
Quiero terminar haciendo un poco mías las palabras de Gabriela Marrón, que considera a Cristina Peri Rossi una autora clásica, expresando el deseo o
«la certeza de que los cuentos de Cristina Peri Rossi resistirán susurrando, con dulzura y sin furia, incluso cuando la actualidad más violenta se imponga; porque ella, como Casandra y como El tañedor de campanas (Una pasión prohibida), sabe que el pueblo está vacío, en la esterilidad abierta de la campiña desnuda, pero sospecha, y a veces tiene la convicción, de que la campana suena en otro cielo»
Joaquín García
enero, 2026



